miércoles, 23 de octubre de 2024

Castanopsis cuspidata

 

GRUPO B: Silvestres frutales -Laurisilvas-

SECTOR DEL JARDÍN: Pequeña laurisilva

Antes de que existieran las encinas, alcornoques y robles actuales, la familia de las fagáceas la componían plantas perennes de hojas coriáceas adaptadas a las condiciones de las laurisilvas. Fueron géneros como el Castanopsis, el Lithocarpus, el Trigobobalanus y algunos Quercus siempre verdes, sobre todo de la sección Cyclobalanopsis


En este jardín botánico se introdujeron hace años algunos tipos de esta sección y realmente sorprenden sus grandes capacidades adaptativas, pues crecen a pleno sol. 


Viendo estas circunstancias y, a sabiendas de las dificultades posibles, hemos hecho una prueba con esos otros tatarabuelos de nuestros Quercus y se ha plantado un Castanopsis cuspidata, llamado Shii en Japón. La maravillosa fagácea de bellotas comestibles, cuando son hervidos o asados.


Veamos que sucede. Ánimo Shii!


Desaparecido por completo el género Castanopsis en Europa, la especies que hoy existen sobrevivieron, como tantos de su tipo, en el Este de Asia. La mitad de las especies son nativas de la parte este tropical y subtropical de China y el resto son de Indochina a Indonesia, Japón y sur de Corea. La especie cuspidata procede de estas dos últimos lugares (Japón y Corea del Sur); sin embargo, en China existe una variedad de esta especie llamada Castanopsis cuspidata var. sinensis, que está clasificada, en realidad, en otra especie, Castanopsis sclerophylla, cuyas hojas son dentadas, a diferencia de la otra. Se trata de un árbol siempreverde que puede llegar hasta los 20 o 30 metros de altura en sus ámbitos naturales, sin embargo, los cultivados en Europa y otros lugares no suelen sobrepasar los 15 metros de alto. 


En su zona de origen, el cuspidata se cría naturalmente en los bordes del mar, los barrancos y zonas resguardadas. Es un árbol que lo podemos considerar dentro del rango de bosque subtropical templado, pues puede llegar a aguantar heladas de hasta -15 grados. 

En el Parque Nacional de Yaku-Schima de China vive mezclada con frondosas perennes del tipo Pinus armandii var. Amamiana (Pino de Armand), Macnilus thunbergii (laurel japonés) y Quercus spp. perennes y con frondosas decidas como el Alnus firma, el Kalopanax pictum y el Cornus Kousa, entre otros. 

martes, 22 de octubre de 2024

Laurus nobilis

 

bosquete de Laurus nobilis. J. botánico Jamchen

GRUPO B: Silvestres alimentarios -Laurisilva-

SECTOR DEL JARDÍN: Pequeña laurisilva

Estamos trabajando en crear una pequeña representación de las laurisilvas. En un principio, este espacio se proyectó de manera muy intuitiva, sin seguir un criterio concreto y acomodándose a los almendros que ya había.


Después de 20 años, finalmente, viendo la hermosura y salud de los laureles que se incorporaron allí junto a alcornoques, madroños y quejigos andaluces, ha hecho que me planteara este proyecto laurisílvico.


Este proyecto no hubiera sido posible si los laureles no hubiesen mostrado esa fortaleza. Hablamos del Laurus nobilis, conocido por todos por sus aromáticas hojas, que consumimos desde milenios, y por ser el mejor representante, vivo, autóctono y superviviente en la península Ibérica, de aquellas antiguas laurisilvas europeas que poblaron el continente durante la mayor parte del terciario. Del orden de las Laurales y de la familia de las lauráceas, tenemos el importantísimo género de los Laurus y, finalmente, la especie Laurus nobilis. 


En la imagen que muestro, podemos apreciar ejemplares adultos formando masas verdes espectaculares dentro de este espacio que hoy dedicamos a las laurisilvas. 

Bendito laurel, símbolo de esplendor y abundancia, delicia de nuestros más apreciados platos cuando son tomados con moderación!


En el espacio de este jardín, se catalogan un total de cuatro ejemplares de laureles ya naturalizados y adultos, tres de los cuales alcanzan los cinco metros de alto. 

Prunus laucerasus

 

Prunus laucerasus. J. botánico Jamchen

GRUPO A: Silvestres -Laurisilva-

SECTOR DEL JARDÍN: Pequeña laurisilva

El Prunus laucerasus, o comúnmente llamado laurel cerezo, es de esas especies de árboles perennifolios pertenecientes a un género que tiene origen a finales del Cretácico, justo cuando se comenzaron a formar las laurisilvas europeas. 


Aunque común en la fachada atlántica peninsular, en la Bética casi desapareció, por lo que es muy raro verla silvestre, salvo en algunos recodos de la laurisilva malacitana-gaditana de alcornoques y quejigos andaluces. 


En la imagen apreciamos un ejemplar incorporado al Jardín Natural Botánico Jamchen, dentro de un espacio dedicado a las laurisilvas. Se encuentra debajo de un alcornoque, junto a un madroño, entre otras especies de arboledas que le da un entorno semi sombreado, esperamos que estás condiciones le permitan sobrevivir sin problemas. Recién han aparecido nuevos brotes muy vivos, eso es una muy buena señal de adaptación.


El laurel cerezo puede llegar a alcanzar hasta los 8 metros de altura en sus sitios óptimos, pero normalmente es más pequeño y, aunque su fruto es comestible, hay que tener mucho ojo antes de consumirlos porque sus semillas son altamente tóxicas. En cuanto al resto de la planta, se la considera también venenosa. 

Pyrus pyrifolia

 


Pyrus pyrifolia. J. botánico Jamchen
Pyrus pyrifolia con frutos. J. botánico Jamchen




GRUPO C: Frutales
SECTOR DEL JARDÍN: Bancales antiguos
El Pyrus pyrifolia, o más comúnmente conocido como nashi o pera asiática, es un árbol originario del Asia oriental (China, Corea, Laos, Taiwan, Vietnam y, más tarde, introducida en Japón). 


Se trata de un frutal excepcional con una fruta crujiente realmente deliciosa, con un gran aroma y frescor que sabe entre pera y manzana. Muy popular y apreciada en todo el Oriente de Asia, se ha consumido desde muy antiguo cruda y pelada y para hacer salsas de soja para dar sabor dulce a las carnes. Tanta es la devoción que hay por el nashi, que se ha considerado incluso sagrado en China. 


Estos dos ejemplares que muestro hoy, tienen como unos diez años. Durante todo este tiempo apenas dió fruta. Siguiendo las formas naturales, no lo podé, no le suministré ningún tipo de abono salvo el acolchado natural de la siega. Lo único que le aporté fue plantas de ajenjo a sus pies y, hace dos, viendo que no producía, le incorporé un peral silvestre al lado. Este año al fin la producción es enorme, no nos da a basto a consumir nashis ...


De la familia de las rosáceas, el Pyrus pyrifolia es un exótico muy interesante que se ha introducido en España no hace mucho tiempo y se cultiva en condiciones muy similares a la pera tradicional nuestra.   

Cistus creticus

 

Cistus creticus en flor. J. botánico Jamchen

GRUPO A: Silvestres -Arbustos mediterráneos-

SECTOR DEL JARDÍN: Autóctonos

Cistus creticus en flor (imagen). Llamada comúnmente estepa menorquina, es una de esas jaras típicas de los romerales arenosos de la isla, donde crece junto a Erica multiflora, el brezo de invierno tan característico de las Baleares. En las provincias de Murcia y Valencia la encontramos también, siendo abundante en los barrancos del río Júcar donde convive con otras especies emblemáticas como el  Buxus semprevirens y el Fraxinus ornus. 


Este rincón del jardín, donde se encuentran los dos ejemplares de estepa menorquina que apreciamos en la imagen, están al borde de un camino cercano a la zona de La Pequeña Laurisilva. Aquí conviven con plantas silvestres variadas, como la que se engalana con flores amarillas, una Sonchus (oleracea, probablemente) y a su izquierda, con otro par de ejemplares de Cistus lafanifer, la gran jara medicinal que desprende un lindo perfume al rozar sus hojas...

En el sector de Autóctonos, existen otros dos ejemplares de estepa menorquina que conviven con otros Cistus, con lo que se catalogan en total cuatro pies de esta especie. 


El Cistus creticus es un endemismo localizado en el Este de la península y del Mediterráneo oriental, que pertenece a la extensa familia de las Cistáceas, tan típicas dentro de las regiones Mediterráneas. A la especie se le conceden extraordinarias virtudes para el sistema inmunológico, ya desde la antigüedad, se ha usado la infusión de sus flores, para las gripes, resfriados, dolores de garganta y oídos, así como antitusivo, antiespasmódico y antidiarréico.

Cistus albidus

 

Cistus albidus en flor. J. botánico Jamchen

GRUPO A: Silvestres -Arbustos mediterráneos-

SECTOR DEL JARDÍN: En casi todos los espacios libres de bosque denso

Hasta hace poco tiempo, y a pesar de tenerla cerca durante muchos años, la jara blanca -Cistus albidus-, fue una desconocida, desde el punto de vista de los usos medicinales o alimentarios. 


Cuando escribía el Tratado de Agricultura Natural, no logré encontrar nada sobre este vegetal en ninguno de los textos de los tratadistas antiguos, sin embargo, más tarde descubrí grandes aportes desde los usos populares, sobre todo en Andalucia.


De los que he encontrado, se menciona que las semillas son comestibles, sus hojas la usaban para blanquear y lavar los dientes y para la artrosis y el Parkinson a través de friegas. También se habla del uso popular, con la decocción de sus hojas, como sedante y con la infusión de sus flores como hepática, así como papel higiénico, al igual que el matagallo. No dejamos de asombrarnos con lo que la Naturaleza puede llegar a ofrecernos en su estado original. 


En la imagen, una jara florida acompañada de altabaca y marrubio, otras dos insoslayables medicinales. Hermosa triología!


La jara blanca se esparce por casi todos los rincones de este jardín, es una autóctona muy abundante en esta parte de la Sierra Tejeda, que son, aproximadamente, unos 800 m. de altitud. El género Cistus, llamados comúnmente como jaras, jaguarzos o estepas pertenece a la familia de las Cistáceas, que son plantas arbustivas, muy melíferas, que no suelen pasar de 1 o 2 metros de alto. Destacan por su valor ecosistemático en todas las zonas mediterráneas, por poblar las zonas degradadas y los espacios de entre bosque de las montañas. En Jardín Natural Botánico Jamchen contamos con una interesante colección de Cistus introducidos que iremos catalogando.  

lunes, 21 de octubre de 2024

Eriobotrya japonica

 

Eryobotrya japonica. J. botánico Jamchen
Eriobotrya japonica. J. botánico Jamchen







GRUPO C: Frutales

SECTOR DEL JARDÍN: Pequeña laurisilva, zona de autóctonos y zona de bancales antiguos

Las plantas angiospermas, es decir, las plantas con flores, son el origen de nuestro alimento, sin ellas no existiríamos. Desde las propias gimnospermas, sus ancestros, ellas nacieron hace 130 millones de años y han pervivido y evolucionado gracias al bosque. 


Como sin bosque no podrían haber sobrevivido las angiospermas, ni tampoco los humanos, ni otros muchos animales, debemos estar muy agradecidos y asumir nuestro deber. Esta es la razón fundamental de que sea tan importante que aprendamos a cultivar con el bosque, que es justo lo que defiende la Agricultura Natural.


En las imágenes observamos como un frutal puede vivir y fructificar cuantiosamente en un bosque. En este caso, un níspero bajo un olmo y bajo un roble. Este frutal siempre tiene su sol, es la magia de la luz compartida del bosque cuando aprendemos a trabajar las luces. El níspero no está solo en este ambiente arbóreo, también le acompañan otros frutales, hay perales, kakis, incluso almendros, entre otros. 


Hagamos de esta tierra el paraíso que le corresponde, aprendamos a crear un ser humano en armonía con la naturaleza, conviviendo respetuosamente con ella. Es nuestra responsabilidad, sentido y alegría de esta vida.


El género Eriobotrya, pertenece a la familia de las Rosáceas, y de los comestibles más famosos es el japonés, que, inicialmente fue originario del Este de China y más tarde fue introducido en Japón, donde se cultivó y naturalizó hace más de 1.000 años.  Aún siendo siempre verde, es un árbol que se adapta muy bien a climas templados suaves, siempre que no tenga que soportar grandes heladas. En el Mediterráneo fue introducido en el siglo XVIII, y aunque para su cultivo adecuado necesita algo de riego veraniego, soporta estupendamente los rigores del calor y la sequía estival, con lo que no es raro encontrarlo naturalizado en bancales abandonados o al borde de los riachuelos. 


En este jardín, al día de hoy, octubre de 2024, hay catalogados 15 pies, de los cuales, 12 se encuentran en plena producción.