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| Quercus faginea. J.Natural Botanico Jamchen |
SECTOR DEL JARDÍN: Zona Quercus y zona baja Terciarios.
Llamado comúnmente quejigo o roble carrasqueño, el Quercus faginea es un árbol marcescente, es decir, que se encuentra entre ser caducifolio y perenne, ya que pierde algunas de sus hojas en el invierno y mantienen las otras. Esta característica le da especial capacidad para intermediar entre los climas templados y los cálidos mediterráneos.
En las montañas sureñas de la península, se esconde en barrancos sombreados o claros de bosque que tienen cierta humedad edáfica. Aguanta el mismo rango de temperatura que el alcornoque, entre 35º de máxima y -10º de mínima, pero requiere precipitaciones anuales mayores que aquel, entre 500 y 700 mm anuales, y es por eso que se oculta naturalmente en zonas más sombreadas y protegidas que le evitan la evotranspiración excesiva veraniega.
El quejigo es uno de los árboles más rústicos, adaptables y menos exigentes, dentro de los robles blancos, que son los pertenecientes a la sección Quercus. Esta sección, que surgió a finales del Oligoceno, como hace unos 20 millones de años, es, junto con los de la sección Ilex, de los grupos más tardíos. Con todo ello, el quejigo debió aparecer a mediados o finales del Mioceno, o quizás más tarde, durante el Plioceno, desde los otros robles blancos, conforme los rangos de temperaturas fueron bajando a la vez que se acomodaban también a tiempos estivales más secos.
Las bellotas son amargas, pero pueden comerse muy tranquilamente si se les quita esa característica inicial, existen diversos procesos para ello.
Aunque las cartas geográficas de 1758 no mencionan la existencia de quejigos en los pueblos de la cara sur de las sierras de Tejeda y Almijara, salvo algunos en el pueblo de Cómpeta, es bastante seguro que en los barrancos de estas montañas debieron haber poblaciones destacadas de ellos. Lo que sí es cierto es que, en nuestros días y en estas zonas del mesomediterráneo bajo de la cara sur, se encuentra prácticamente extinto.
Estando el paisaje como está, y teniendo la opción inmejorable del alcornoque, quizás el quejigo no fuese la mejor elección de repoblación para estas zonas, pero, estoy seguro de que, dadas las temperaturas suaves de la zona, con pocas heladas y veranos no demasiado calientes, habiendo bosque circundante ya repoblado y en cañadas refugiadas, podría vivir perfectamente como lo hizo antaño.
En este jardín botánico se mantienen 5 pies a pleno sol, no sin dificultades, con dos de ellos que, por fin, ya comienzan a alzarse, superando los dos metros de altura.

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